El pueblo de Novy Svet atrae tanto por su rico legado histórico como por su fama cinematográfica. A finales del siglo XIX, el príncipe Lev Golitsyn estableció aquí una finca vitivinícola ejemplar, de la que aún se conservan dos hermosos palacetes. Antiguamente el enclave se llamaba Paradiz, y no fue hasta principios del siglo XX cuando adoptó su nombre actual.
La atracción más emblemática es el sendero Golitsyn, una ruta excavada en los acantilados que bordea pintorescas bahías. El camino conduce hasta la célebre gruta de Chaliapin, donde el príncipe guardaba sus mejores colecciones de vino y organizaba veladas musicales con una acústica formidable. Además, las costas del pueblo sirvieron de escenario para numerosas películas soviéticas, entre ellas El hombre anfibio, Piratas del siglo XX, Tres más dos, La isla del tesoro y Anna Karénina.