Omsk nació en 1716 de la mano de la expedición de Iván Bujgolts en la desembocadura del río Om. En el lugar del desembarco original se encuentra hoy la plaza de Bujgolts, reconocible por su enorme monumento esférico. La historia de la ciudad cobra vida en la Fortaleza de Omsk, un recinto que conserva el antiguo edificio de la guardia principal de finales del siglo XVIII, almacenes de pertrechos, talleres y las históricas puertas de Tobolsk. A su lado se alza la reconstruida catedral militar de la Resurrección, templo al que acudían con frecuencia figuras ilustres como Fiódor Dostoyevski y el pintor Mijaíl Vrúbel.
El paseo principal de la ciudad discurre por la avenida Liubinski, en plena calle Lenin, donde se conserva intacto un magnífico conjunto arquitectónico de los siglos XIX y XX. Aquí se encuentran dos de las esculturas urbanas más fotografiadas: la de Liuba y la del fontanero Stepánych. Muy cerca, en la plaza de la Catedral, destaca la majestuosa catedral de la Dormición con sus cinco cúpulas y su campanario piramidal, mientras que en la calle Internatsionalnaya llama la atención la histórica Torre de los Bomberos de ladrillo rojo, de treinta y dos metros de altura.
Los amantes del arte tienen una cita obligada en el Museo de Bellas Artes M. A. Vrúbel, cuyas salas se reparten entre el edificio Vrúbel, el Palacio del Gobernador General y el centro expositivo Hermitage-Siberia. Su colección incluye obras maestras de Aivazovski, Shishkin, Kandinski y un célebre tríptico de Vrúbel. Además, a orillas del Irtish puedes visitar la mansión Batiushkov, residencia del almirante Aleksandr Kolchak durante la Guerra Civil rusa.