Kutná Hora atrae a viajeros de todo el mundo por su fascinante historia vinculada a las minas de plata. En el siglo XIV fue la segunda ciudad en tamaño de Chequia tras Praga y, aunque la actividad minera cesó en el siglo XVI, la ciudad conserva intacto un patrimonio arquitectónico extraordinario y su estatus como gran centro turístico del país.
El gran emblema de la ciudad es la gótica iglesia de Santa Bárbara. Tampoco puedes perderte la Corte Italiana, residencia de los reyes checos en los siglos XIII y XIV que integraba un complejo palaciego junto a la antigua ceca real. Por su parte, en el castillo de Hrádek funciona el Museo de la Plata con una completa colección histórica.
A las afueras se ubica la Capilla de Todos los Santos, situada junto al templo gótico del monasterio de Sedlec. Su camposanto creció de forma notable durante la epidemia de cólera de 1318 y las guerras husitas de principios del siglo XV. En 1870, el tallista František Rint decoró el interior con los restos de unos cuarenta mil esqueletos, creando con ellos un altar y una singular lámpara de araña.