La capital polaca fascina por su apasionante pasado y un patrimonio arquitectónico cuidadosamente preservado. El auténtico corazón de la ciudad es la Ciudad Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tras la enorme devastación sufrida durante la guerra, el centro histórico se reconstruyó fielmente siguiendo bocetos y grabados de los siglos XVII y XVIII.
En un recorrido por la zona histórica puedes visitar el Castillo Real, la plaza del Castillo con la Columna de Segismundo, la catedral de San Juan Bautista y la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja. También merece la pena contemplar la antigua barbacana, las iglesias de San Martín y de la Santa Cruz, el Palacio Presidencial y el monumento a Nicolás Copérnico.
Hacia el sur de la ciudad destaca el majestuoso Palacio de Wilanów y el Palacio Potocki en el distrito de Ursynów. En el barrio de Wola podrás descubrir las históricas mansiones de Biernacki y Bogusławski, así como un tramo del muro del gueto que aún se conserva cerca de la calle Sienna.