Las calles de Wadi Musa son estrechas, empinadas y con mucho tránsito, por lo que dejar el coche de alquiler en la calzada puede salir caro por los típicos roces. Disponer de parking propio en el hotel te ahorrará dar vueltas buscando sitio, aunque si llegas de noche las plazas suelen completarse rápido. Revisa bien las condiciones de aparcamiento y confirma si tienen patio cerrado.