Hermosa e impecable residencia.
El personal de guardia es de gran profesionalismo y siempre muy servicial, amable y educado en las formas.
Maravilloso lugar, personal profesional y educado, tanto en la residencia como en el restaurante propiedad de ellos (el casero de franco) donde recomiendo ir a comer.
Hermoso pueblo: limpio, acogedor y organizado. Espectacular vista y tranquilidad absoluta. Ubicación estratégica. Recomendado el 'primero de franco' en el restaurante familiar!