Es una propiedad super tranquila, rodeado de palmeras, con restaurante propio donde podeis comprar comida y cocos para estar relax viendo el sunset en la playa.
Habia un Hombre de Nueva Zelanda que llevaba un mes alli. Tienes una playa pegada al hotel y las instalaciones estan bien pero abandonadas un poco. El paisaje espectacular. El entorno inmejorable.