Lugar con mucho encanto.
Los anfitriones son súper simpáticos y agradables.
Las habitaciones muy amplias, limpias, con aire acondicionado y bonitas, con vistas al jardín que es espectacular.
Estuvimos en una de las cabañas (lumbung) ; era muy acogedora, con una cama grande y cómoda. El baño era amplio y limpio. Las vistas, increíbles. El trato recibido, inmejorable.