Casi todos los viajeros se mueven en moto de alquiler o en coche con chófer local, pero muchas casitas en las colinas no disponen de una explanada llana para aparcar. Al volver de los acantilados del sur de Penida tras el atardecer, el pequeño arcén junto a la carretera puede estar lleno. Revisa en la descripción del alojamiento si cuenta con una zona de aparcamiento propia y reservada.