La capital de Georgia cautiva por su rica herencia histórica, su arquitectura llena de matices y sus extraordinarios miradores. El recorrido habitual empieza en el Casco Antiguo y en la zona de baños de azufre con cúpulas de ladrillo de Abanotubani. Desde allí, un sendero entre desfiladeros conduce hasta la sorprendente cascada de Leghvtakhevi. En lo alto domina la milenaria fortaleza de Narikala, a la que puedes subir a pie o en teleférico para contemplar el monumento a la Madre de Georgia y unas vistas panorámicas de toda la urbe.
Para los apasionados del patrimonio sacro, son paradas imprescindibles el templo medieval de Metekhi, encaramado sobre un acantilado junto al río Kura, la basílica de Anchiskhati del siglo VI, la catedral de Sioni y la imponente catedral de Tsminda Sameba en la colina de San Elías. Al pasear por la emblemática avenida Rustaveli descubrirás el Parlamento, el Palacio Vorontsov, la iglesia de Kashveti, el Teatro de la Ópera y el Museo Nacional de Georgia, custodio del célebre tesoro del Oro de Cólquida.
Otros lugares imprescindibles son la avenida peatonal Agmashenebeli con sus mansiones restauradas, el vanguardista Puente de la Paz, la torre inclinada del teatro de marionetas de Rezo Gabriadze y el colosal monumento de Zurab Tsereteli, Crónicas de Georgia. Si dispones de tiempo extra, a solo veinte minutos en minibús se encuentra la antigua capital, Mtsjeta, donde destacan el monasterio de Jvari y la catedral de Svetitskhoveli.