La cueva está muy curiosa, y los exteriores estaban muy cuidados y con bonitas vistas.
Muy buena experiencia, recomendable, el camino algo complicado y hay que saber por dónde ir. La piscina al estar tan arriba en el monte está muy fría, la mesa de billar reventada.
Un sitio espectacular. Tiene unas vistas fantásticas, es un entorno idílico para descansar y desconectar. Vuelves con las pilas cargadas.