Aunque tiene denominación de albergue, realmente es un palacio. El cuidado con que han renovado y conservado la arquitectura del edificio es exquisito.
Este fue uno de los mejores albergues en los que estuvimos en el camino. Sin duda cumplía con todas las necesidades para un peregrino.
Aunque es un palacio de 1700 y solo el hecho de alojarse en un sitio así ya merece la pena, el trato es familiar y cercano. Sitio precioso para descansar incluso si no eres peregrino.
Preciosa casa rural, a la que no le faltan detalles de las casa de antaño.
Trato excelente. Casa de pueblo encantadora con su toque rústico y bigas de madera. Repetiría sin duda. Y petfriendly, que se agradece enormemente.
Busqué por booking para ir con mi mascota. Me atendió Ana y fue encantadora, amable y desde el primer momento me dió la tranquilidad de que mi mascota estaba bien recibida.