Un lugar con mucho encanto y mucha paz.
Estás en la isla con una sensación de estar aislado.
Los detalles muy cuidados, cada uno pensado en agradar sin sobrecargas.
Un lugar muy tranquilo y relajante. Todas las instrucciones correctas. Quizá falta algo de luz al llegar de noche. Por el día todo perfecto, el desayuno y servicio bien.
Lo que me gustó: la ubicación, la arquitectura del hotel, la decoración de los salones, los desayunos (! Calidad y variedad increíbles), los animales que hay en la finca, las ovejas con majísimas,
Nos ha encantado todo. El trato de Johanna excelente, marga una anfitriona increíble, el entorno, la ubicación y la atención hacen de este lugar una experiencia única.