La mañana que nos fuimos nuestro hijo Leo de 3 años nos dijo: “Voy a echar mucho de menos esta casa”. Con eso lo decimos todo. Fue un verdadero refugio de calma y conexión familiar.
Maravillosa casita, reformada y muy bonita en una aldea encantadora. Nos recibieron con los brazos abiertos e hicieron que pasáramos una estancia muy agradable.
Hemos pasado un fin de semana en Casa Terra Alma y podemos decir que ha sido un remanso de paz.
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