Maravillosa experiencia. La ubicación al lado del monasterio espectacular.
Las habitaciones, acogedoras y muy limpias. El colchón buahh!
Cenamos a elección del chef y acierto total.
Hemos comido muy bien en la terraza del Restaurante, a los pues de la pared del monasterio, la vista increïble.
Muy bueno el arroz con pulpo y los postres, una delicia de frutos rojos.
Fuimos a comer y nos encantó, deseando repetir. Buen producto, buena atención, buena elaboración y en un lugar acogedor.
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