Una casa preciosa, acogedora y tranquila.
Los anfitriones muy amables, y la comida casera e increíble. Cenamos y desayunamos allí, y ya estamos pensando en volver.
Fue una experiencia inmejorable, Toni y Yolanda son maravillosos. Toni te puede recomendar planes para hacer por la zona y recomendar sitios para ir a comer, tiene atención constante en la casa.
La mágica se hace ilusión en compañía de Yolanda y Toni.
La cocina te traslada a la niñez.
Una casa sencillamente perfecta para volver a respirar.
Volveremos para la fiesta del ajo el verano próximo.
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