En las calles coloniales estrechas no conviene dejar el coche de alquiler aparcado en la acera: un patio cerrado o un garaje con vigilancia te darán total tranquilidad. Lee bien la descripción del alojamiento para asegurarte de que el aparcamiento esté en el mismo edificio y no a varias manzanas. Revisa los horarios y el acceso al portón antes de tu llegada.