La mejor manera de adentrarse en la gastronomía local es probar la cocina tártara de Crimea en el etnocafé Roomi o en otros restaurantes de cocina oriental de la ciudad. Su carta incluye un sustancioso lagman de fideos caseros, aromático plov, brochetas de kebab, sopa gelín-ash con diminutos raviolis, pan tradicional pite y ensaladas frescas con la auténtica y dulce cebolla de Yalta.
En los puestos a pie de calle no dejes de pedir los clásicos chebureki, crujientes y jugosos, o los yantyki a la plancha, rellenos de carne picada, queso fundido o hierbas frescas. Los restaurantes marineros sirven delicias recién capturadas en el mar Negro, como salmonetes, mujes, chicharros fritos, cazuelas de mejillones al vapor y ostras con unas gotas de limón.
En la carretera Dvortsovoye Shosse se encuentra la sala de catas Massandra, el lugar idóneo para degustar sus reconocidos vinos moscatel, oportos y maderas. Para rematar, las cafeterías locales sirven dulces orientales como baklava, chak-chak, delicias turcas y mermelada de pétalos de rosa, acompañados de una infusión humeante con tomillo y menta.