Buena ubicación, lejos de toda la gente que visita Isla Baru, lo que da tranquilidad y seguridad.
Playa privada con baños y duchas limpios.
Llegamos a este lugar escapando del bullicio de playa blanca, encontramos la tranquilidad que buscábamos, un mar en calma, buena atención y arenas blancas.
Un espacio para realmente descansar, con personas muy serviciales y siempre dispuestas a atender lo mejor de todo nuestro amigo TIGRE un gran acompañante.
Excelente las chicas de la recepción y todos los empleados del hotel, nos hicieron sentir como en casa. Una ubicación privilegiada sobre la playa.
El servicio por parte del señor Pedro es muy amable y siempre estuvo muy atento con nosotros. Deberían mejorar un poco en la ventilación del hotel para que no se sienta húmeda.
Es de esos lugares donde de verdad sientes que te tratan con cariño y todo lo que hacen por ti lo hacen con amor, ya con la remodelación de las instalaciones va a ser perfecto, la playa es bonita y