La ubicación del alojamiento es fundamental para aprovechar al máximo la estancia en Timisoara. La ciudad se puede dividir en varias áreas con características propias que convienen considerar según el tipo de viajero.
El centro histórico es ideal para turistas y parejas que quieren estar cerca de monumentos como la Plaza de la Victoria, la Catedral Ortodoxa o el Teatro Nacional. Alojarse aquí facilita recorrer a pie la mayoría de los atractivos y disfrutar de bares y restaurantes. Sin embargo, la zona puede ser algo más cara y con mayor movimiento nocturno.
La zona alrededor de la estación de tren, conocida como Fabric, ofrece opciones económicas y una atmósfera más local para viajeros solos o mochileros. Es un punto de partida conveniente para moverse por la ciudad y hacer excursiones cercanas. Sin embargo, el área es menos turística y con menos servicios de ocio.
Para quienes viajan por negocios, alojarse cerca del distrito empresarial o en las afueras donde están los hoteles con servicios específicos para profesionales resulta más práctico. Además, estas zonas suelen tener mejores opciones de parking y conexión rápida a las principales vías de transporte.