A quienes les gusta disfrutar del aire libre les encantará el histórico Parque Sempione, un jardín de estilo inglés diseñado sobre el antiguo campo de maniobras del Castillo Sforzesco. Es el lugar perfecto para hacer un pícnic en el césped, caminar por avenidas sombreadas o visitar el acuario cívico con sus especies exóticas. Si viajas en familia, el Museo de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci ofrece modelos interactivos fascinantes, un submarino real y exposiciones de transporte histórico. A poca distancia de la ciudad también se encuentran el gran parque temático Leolandia en Bérgamo, el parque acuático Acquatica Park y el complejo familiar Parco Aquaneva, repleto de toboganes y zonas de aventura.
La vida nocturna arranca puntualmente con el popular ritual del aperitivo, que suele vivirse entre las seis de la tarde y las nueve de la noche. En el bohemio barrio de Brera, en el paseo peatonal de Corso Como y a orillas de los canales de Navigli abren cientos de bares con encanto. Entre los clubes nocturnos más conocidos destacan el exclusivo Just Cavalli, la original discoteca Il Gattopardo ubicada en una iglesia rehabilitada, la gran sala de conciertos Alcatraz y el emblemático local Old Fashion, que lleva animando las noches milanesas desde 1933.
La excelente ubicación geográfica de la ciudad facilita excursiones de un día muy atractivas. En apenas un par de horas puedes plantarte en los espectaculares lagos de Como y Maggiore, con sus famosas islas Borromeas, o poner rumbo a las playas de arena y grava de la costa de Liguria en pueblos costeros como San Remo, Rapallo y Levanto. Desde noviembre hasta abril cobran protagonismo las estaciones de esquí de los Alpes, entre las que sobresalen Cervinia, Bormio con sus fuentes termales, Livigno, Sestriere, Madesimo, Chiesa in Valmalenco y Aprica.