La capital bávara atrae a viajeros de todo el mundo gracias a su rico patrimonio histórico, sus conjuntos palaciegos y sus colecciones de arte internacional. Conviene empezar la ruta en el corazón histórico de la ciudad, el barrio de Altstadt. Aquí se encuentra la emblemática Marienplatz, donde destacan el Antiguo Ayuntamiento del siglo XV y el neogótico Nuevo Ayuntamiento con su carrillón, cuyas figuras representan torneos medievales a las once y a las doce del mediodía.
A pocos pasos de la plaza principal se alza la catedral de Frauenkirche, con torres de casi cien metros de altura, así como la iglesia más antigua de la ciudad, Peterskirche, que cuenta con un mirador en lo alto. Si te apasiona la arquitectura real, no te pierdas la Residencia de Múnich, antigua sede de los monarcas de la dinastía Wittelsbach con ciento treinta salas y su tesoro real, además del complejo palaciego y parque de Nymphenburg, situado al oeste de la ciudad.
Los amantes de la pintura y la tecnología disfrutarán de exposiciones de primer nivel. En las salas de la Alte Pinakothek y la Neue Pinakothek se exhiben obras maestras de grandes maestros europeos de diferentes épocas. Para quienes disfrutan con la historia del motor y el diseño futurista, el Museo BMW es una visita obligada, con modelos clásicos emblemáticos, motocicletas y prototipos conceptuales del futuro.