La capital de Armenia seduce a los viajeros con sus más de 2800 años de historia y la imponente arquitectura proyectada por Aleksandr Tamanián. El punto de partida ideal para recorrerla es la emblemática Plaza de la República, donde se alza el conjunto de edificios gubernamentales de toba, el Museo de Historia Nacional, la Galería Nacional de Arte y las famosas fuentes danzantes.
Otro imprescindible es la Gran Cascada, una colosal estructura escalonada de cinco terrazas que alberga miradores, esculturas al aire libre y una Galería de Arte Moderno en su interior. Desde su cima se disfruta de una panorámica extraordinaria de la urbe con el bíblico Ararat en el horizonte. Para explorar las raíces más remotas de la región, nada como las ruinas de la fortaleza de Erebuni, fundada en el año 782 a. C., y el célebre Matenadaran, uno de los mayores depósitos de manuscritos antiguos del planeta.
En el plano religioso destacan la Catedral de San Gregorio el Iluminador, la más grande del país, y la histórica Mezquita Azul del siglo XVIII. Además, en los alrededores de la capital esperan joyas como el templo de Garni de estilo grecorromano, el monasterio de Khor Virap, las ruinas de la catedral de Zvartnots y el centro espiritual de Vagarshapat con el conjunto monumental de Echmiadzín.