La cocina uzbeka sobresale por sus recetas contundentes de carne y su rica herencia culinaria. El rey indiscutible de la mesa es el plov, preparado con decenas de variantes regionales. Para probar las versiones de Taskent y Samarcanda cocinadas en calderos gigantescos, visita el popular Centro de Plov de Asia Central, junto a la torre de telecomunicaciones. Tampoco dejes de degustar la crujiente samsa al horno tandoor, sopas tradicionales como el shurpa y el lagman, manty, janum, jugosas brochetas de shashlik y el embutido artesanal de caballo kazy, todo ello acompañado de pan plano recién horneado y la clásica ensalada de tomate achik-chuchuk o shakarap.
Entre los dulces típicos destacan los caramelos artesanos parvarda, las tiras fritas zangza, el dulce hilado pashmak, el jalva jolvaytar y el azúcar cristalizado navat. En los mercados locales abundan todo el año uvas frescas, granadas, melones exquisitos, melocotones, frutos secos y nueces de primera calidad. El broche de oro a cualquier comida siempre lo pone una tetera de té verde aromático o un vaso de ayran bien frío.
Para disfrutar de recetas tradicionales acude a las chajonás del casco antiguo cerca del mercado de Chorsu, al café Grand Somsa o a los locales Milliy Taomlar y Bujará. Si buscas una cena especial con ambiente folclórico y música en vivo, reserva en Caravan, Afsona, Bakhor o en el panorámico Gijduvon, mientras que para saborear pescado fresco la mejor opción es el café ribereño Sazanchik.