En Praga es muy fácil combinar las visitas culturales con el descanso al aire libre y el entretenimiento. Cuando hace buen tiempo, resulta un placer hacer un pícnic en los jardines de Riegrovy sady, pasear por el parque Letná junto a su gigantesco metrónomo o acercarse al parque de Průhonice, con su castillo y jardín alpino. En la isla Eslava puedes alquilar barcas o pedales, y por el Moldava navegan continuamente barcos turísticos. Quienes busquen emociones activas pueden deslizarse por la pista de bobsleigh Bobová dráha Prosek, abierta todo el año con un trazado de ochocientos metros.
Una experiencia imprescindible es acudir a una función del famoso Teatro Negro checo, donde los actores combinan pantomima, acrobacias y efectos de iluminación sobre fondo oscuro. Entre los escenarios más reputados se encuentran Laterna Magika, el Image Black Light Theatre y el teatro Ta Fantastika. Para una salida en familia, destacan el gigantesco zoológico de Praga en el parque de Troja, el museo interactivo Království železnic con maquetas de trenes, el museo de Lego y el parque temático DinoPark en la azotea del centro comercial Galerie Harfa.
El epicentro de la fiesta nocturna se concentra en Nové Město. Junto al puente de Carlos se halla Karlovy Lazne, una macrodiscoteca de cuatro plantas considerada la más grande de la ciudad. En la plaza de Wenceslao triunfa el concurrido club DUPLEX, dotado de terraza y dos pistas de baile, mientras que los amantes del ambiente alternativo y los sonidos de los noventa suelen decantarse por salas míticas como Roxy y Akropolis.