Este destino atrae a los visitantes por su extensa franja costera, su arena mineral de propiedades curativas y su valioso legado histórico. En el casco urbano se conservan antiguas casas de piedra y callejuelas empedradas que respiran encanto medieval. En el extremo oriental destaca la singular iglesia de Santa Tecla, que cuenta con dos altares y donde históricamente se oficiaban cultos de dos confesiones cristianas diferentes.
Al oeste, encaramada en una colina, se alza la antigua fortaleza de Haj-Nehaj, con unas vistas espectaculares del mar y los acantilados circundantes. En la pintoresca península de Ratac, los amantes de la historia pueden explorar las ruinas del monasterio benedictino de Santa María, que data del siglo XI. Además, su estratégica ubicación permite llegar en poco tiempo a localidades vecinas como Bar o Petrovac, así como hacer una excursión al parque nacional del lago Skadar para admirar su impresionante flora y fauna.