El propósito del viaje guía la decisión sobre la ubicación y el tipo de alojamiento. Para turismo general, estar cerca del metro es fundamental para moverse rápido. En viajes de negocios, la proximidad con oficinas o centros de trabajo es prioridad. Si el objetivo es asistir a eventos o conciertos, conviene elegir hoteles cerca de estadios o teatros.
El presupuesto definirá si se opta por un hotel tradicional, un hostal con habitaciones compartidas, un apartamento alquilado por días o una casa de huéspedes. Los hoteles en Manhattan y zonas turísticas son generalmente más caros, mientras que alquilar en barrios periféricos puede ahorrar costos.
Entre los criterios prácticos relevantes al reservar un hotel, destaca comprobar si el desayuno está incluido, especialmente para familias y turistas que prefieren comodidad. Otro punto importante es el acceso a Wi-Fi gratuito, imprescindible para viajeros de negocios y turistas que usan mapas y apps. El aire acondicionado es indispensable durante los meses cálidos, y el parking será necesario si se viaja en coche, aunque no es común ni recomendable para estancias en Manhattan debido al tráfico y costo. Algunas propiedades cuentan con piscina o gimnasios, beneficios agradables para estancias largas o viajes en familia.