La temporada alta de Perth suele coincidir con el verano australiano de diciembre a febrero, cuando las temperaturas rondan los 30 grados y las playas son protagonistas. En esta época la demanda aumenta y es recomendable reservar un hotel con antelación para asegurar disponibilidad y precios más competitivos.
En meses de primavera y otoño, el clima es templado y las multitudes menores, lo que puede significar mejores ofertas. La temporada baja durante invierno ofrece precios aún más bajos, aunque algunas actividades al aire libre pueden estar limitadas por el frío y las lluvias ocasionales.
Para aprovechar el viaje, se recomienda planificar visitas a lugares gratuitos como Kings Park, el paseo por la ribera del río Swan o las galerías de arte locales. Entre las opciones de pago, la isla Rottnest es un destino imperdible, accesible mediante un corto viaje en ferry desde Perth o Fremantle.
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