Antes de reservar un hotel, conviene definir el propósito principal de tu viaje. Si vienes a disfrutar de eventos como el Oktoberfest o ferias internacionales, lo más práctico es buscar alojamiento cercano al recinto ferial (Messe München) o bien con fácil conexión al centro. Para turismo cultural y ocio, alojarse en el centro o Schwabing facilitará el acceso a museos, teatros y restaurantes.
El presupuesto es otro aspecto determinante. Múnich ofrece una amplia variedad de alojamientos: desde hoteles de lujo y boutique hasta hostales, apartamentos turísticos y casas de huéspedes. Por ejemplo, en el centro los precios suelen ser más altos, mientras que en barrios periféricos puedes encontrar tarifas más asequibles. Para estancias largas, alquilar un apartamento puede resultar conveniente.
Entre los criterios más importantes al elegir un hotel destacan el desayuno incluido, fundamental para empezar bien el día; parking, especialmente si viajas en coche; Wi-Fi de calidad para viajeros de negocios o quienes desean estar conectados; aire acondicionado, útil en los meses de verano; y piscina o gimnasio, que pueden ser un plus para el descanso tras los paseos o reuniones.